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Jul 02

“La Tarasca” tradición centenaria de Santa Clara del Cobre

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Santa Clara del Cobre, Mich. A 02 DE JULIO DE 2016.- El día está nublado, como si el clima estuviera de acuerdo con “La Tarasca”, esos hombres que cada año salen a las calles de Santa Clara del Cobre, cubriendo sus rostros con máscaras vistosas y con ropas viejas y sucias. Ellos, esperan que llueva, a cántaros, para que sean “bautizados”, pero sino, esperan el agua que la gente les avienta cuando pasan por las casas, o de la pipa que los espera en la plaza principal, ellos, quieren ser aceptados por la población.Cuenta la leyenda, que, durante el jueves de Corpus, se realizaban bautismos en el pueblo, pero hubo una mujer, un capataz y algunos trabajadores de una hacienda que no bajaron al pueblo a recibir el sacramento, sino hasta los ocho días, pero los frailes les negaron el bautismo y eso ocasionó el rechazo de la gente y dicen, que eso los volvió locos, por lo que pedían a la gente los bañaran con agua simulando el bautismo.
“La Tarasca”, inicia su recorrido esperando a la “maringuia”, que sale de una de las casas del pueblo, la reciben con un simple sonido “rrrruuuuurrrr”; y el “amo” que simboliza al capataz, le da el brazo para caminar y empiezan a bailar al son de la música tradicional michoacana. La gente los mira con expectación y miedo, ya que los amos menores, controlan a los tarascos con látigos hechos de cola de vaca o de toro, así, a latigazos controlan la masa de máscaras que se mueven y brincan por las calles.
Se le nombra “la octava” porque salen ocho días después del jueves de Corpus, y decían, que muchos, años atrás a lo mejor siglos, la tarasca asustaba a la gente. Los golpes, retumban y salpican el agua que queda en sus trajes, a cada integrante lo reciben con un latigazo y durante su recorrido por las calles de Santa Clara del Cobre, van bailando y asustando a la población. Pero ahora ya no les da tanto miedo, porque los esperan y no pierden la oportunidad de sacar sus celulares para grabarlos o tomarles foto.
Después de recibir a “la maringuia”, llegan al palacio municipal, ahí los esperan los funcionarios municipales, ella, los abraza y besa, no importa que sea un hombre representando a una mujer, las autoridades les ofrecen refresco y un “pegue” para que el agua no la sientan tan fría; afuera, los esperan los demás pidiendo agua, todos gritan cuando los chorros del líquido les caen encima, contentos, a gusto, piden más.
Y así, van recorriendo las calles, la gente los sigue, no importa que los asusten con animales muertos o simplemente, van tras de ellos; mientras “La Tarasca”, baila y brinca, haciendo su sonido característico “rrrrruuuuuurrrr”, que a quien lo escucha por primera ocasión se le enchina la piel, y los látigos continúan a aquel que no se comporte.
Una característica de las máscaras, es que las elaboran con el material de las cámaras de las llantas, las pintan y les dan formas diferentes, mismas que combinan con su atuendo. Al estar en un pueblo cobrero, no falta la máscara hecha con este material, que sobresale de todas las demás.

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